Por qué existe Fundalario
Una declaración de propósito, principios y los compromisos que guían cada trabajo que publicamos.
El conocimiento financiero no está distribuido de manera equitativa. En España, como en muchos países, el acceso a información fiable sobre dinero, ahorro, deuda y planificación depende en gran medida del nivel educativo, el entorno familiar y la geografía. Fundalario nació porque creemos que esa brecha merece medirse y merece cerrarse.
Lo que defendemos
La independencia, por encima de todo
No aceptamos financiación de bancos, aseguradoras, gestoras de inversión ni de ninguna entidad con interés comercial en productos financieros. Nuestros costes operativos se cubren con subvenciones de instituciones públicas y fundaciones dedicadas a la educación cívica. No es una política adoptada a regañadientes. Es la premisa sobre la que se construyó el observatorio. Los datos al servicio de intereses comerciales no pueden ser plenamente fiables, y queremos que los nuestros lo sean.
La medición como servicio público
Saber cuánto conoce la población sobre conceptos financieros importa para las políticas públicas, para la educación y para la toma de decisiones individuales. Sin una medición fiable, los debates sobre educación financiera se quedan en lo anecdótico. Publicamos indicadores cuantitativos precisamente porque creemos que la ciudadanía merece una imagen clara y actualizada periódicamente de dónde se sitúa el conocimiento financiero y cómo evoluciona.
El acceso abierto es innegociable
Cada informe, cada indicador, cada conjunto de datos, cada recurso educativo que producimos está disponible para cualquier persona sin pago, registro ni restricción. La investigación sobre educación financiera bloqueada tras muros de pago contradice su propio propósito. Si el trabajo está pensado para servir a la ciudadanía, tiene que ser accesible para la ciudadanía. Esto no cambiará.
La metodología debe ser visible
Documentamos cada decisión metodológica que tomamos. El diseño de la muestra, los procedimientos de ponderación, la redacción de las preguntas, la construcción de los indicadores: todo se describe en anexos técnicos que acompañan a cada informe trimestral. Lo hacemos porque la transparencia es la única manera de que terceros puedan valorar si nuestros resultados son sólidos. Las conclusiones sin métodos visibles no son investigación, son opinión.
No damos asesoramiento financiero
Fundalario mide y publica. No recomendamos productos, no respaldamos entidades y no decimos a las personas qué hacer con su dinero. La distinción es fundamental. Un observatorio que empieza a aconsejar se convierte rápidamente en un prescriptor. Nuestro papel es proporcionar información; lo que cada persona haga con ella es su decisión, y así debe ser.
Lo que nos comprometemos a hacer cada trimestre
Publicamos un informe trimestral completo con una periodicidad constante. No retrasamos la publicación porque los resultados sean incómodos. No omitimos conclusiones porque compliquen un relato optimista. Si los niveles de educación financiera disminuyen, lo decimos. Si determinados grupos demográficos muestran brechas persistentes, las ponemos de relieve.
También nos comprometemos a mantener actualizada nuestra biblioteca de recursos educativos. A medida que cambian los productos financieros, la normativa y las condiciones económicas en España, los recursos que seleccionamos deben reflejar esa realidad. Una orientación desactualizada no es neutral: puede inducir a error de forma activa.
Por último, nos comprometemos a seguir siendo una entidad sin ánimo de lucro. Fundalario no se convertirá en una estructura comercial. Nuestra misión es la educación pública, y esa misión es incompatible con los incentivos propios de la actividad comercial.